El reino comprendía las tribus de los Apecigues, Caniloas, Chonanas, Pasaos,
Silos, Tosahuas y Jahuas, y el jefe se llamó Carán, nombre que dieron a la
primera ciudad fundada por ellos. Permanecieron en Manabí alrededor de 200 años
y establecieron amistad con los Mantas, quienes habitaban el sur. Mutuamente
adoptaron ciertas costumbres, pero no hay seguridad si por las molestias que les
causaban los gigantes que habitaban desde Santa Elena hasta Charapotó, o por la
insalubridad de la costa resolvieron ir al norte, conducidos por su jefe
Carán.
Llegaron a las orillas del río Esmeraldas y poblándola poco a poco, a
través de su curso, al cabo de algunos años subieron a la Sierra y se instalaron
en lo que hoy es la provincia de Imbabura. Se enteraron de la existencia del
Reino de Quito, con el que formaron una confederación. Los historiadores creen
que los Caras son de origen Chibcha o centroamericano.
Los Caras y los Mantas
tuvieron su propia cultura: era polígamos, adoraban al sol y a la luna; tejían
lana y algodón, curtían pieles de animales y de hombres vencidos en combates,
sacrificaban víctimas humanas.
Su escritura consistía en piedrecitas de
diversos colores, tamaños y figuras, acondicionadas en determinada forma. Eran
buenos agricultores, cazadores y pescadores.