La educación es la herramienta para promover el bienestar de la población y reducir las desigualdades sociales. Sin embargo su acceso no ha sido igual para todos. En el país quienes más acceden a la educación son las poblaciones urbanas, no así las rurales, especialmente campesinas.

Es que la educación ecuatoriana atraviesa una serie de crisis que se manifiesta en la falta de infraestructura, maestros mal remunerados, la falta de presupuesto que incide en paralizaciones permanentes. Pero el problema principal en la educación es de calidad.
De acuerdo al Sistema de Evaluación de la Calidad de Educación, apenas el 7% de los estudiantes están en capacidad de dominar las destrezas en matemáticas, y en menor porcentaje las nuevas tecnologías. Estas falencias son mayores especialmente en el sector rural, donde apenas se cuenta con una pizarra y tiza. En este sector de la educación la oportunidad de estudio se limita a aprender a leer y escribir, donde las nuevas herramientas tecnológicas pasan desapercibidas por los educandos, cuando el nuevo siglo demanda de un amplio dominio de la informática.
La crisis educativa también se evidencia en el alto índice de deserción. En el ciclo primario en el área urbana es del 11 %, y en el área rural del 53%, a nivel de país. En las provincias los parámetros son muy similares.
A esta situación hay que agregar la deficiencia pedagógica de los maestros, por la carencia de material didáctico adecuado y actualizado, que les permita mejorar el trabajo de enseñanza/aprendizaje.
El resultado es que solo 1 de cada 10 niños menor de 6 años tiene acceso a la educación preescolar diaria. Y 1 de cada 3 niños no llega a completar la educación primaria. Casi la mitad de los jóvenes están fuera de los colegios, tendencia que es más marcada en el campo, pues apenas 1 de cada 5 jóvenes tiene acceso al colegio rural, según Informe Social del Ecuador publicado en el documento Ecuador y sus realidades, editado por Fundación José Peralta.
La educación actual no puede ni debe estar al margen de lo que sucede en el país, y mucho menos de las exigencias del nuevo siglo, donde la preparación del individuo es importante para su desarrollo personal, que le permita
responder a las demandas del mundo moderno, y sobre todo ser un ente productivo para la sociedad.
Antecedentes:
El proyecto de Tal Palo, Tal Astilla, es un proyecto técnico – educacional, diseñado para introducir masivamente la tecnología de información a los centros educativos de los 22 cantones de Manabí.
El 18 de marzo de 2005, el Ing. Mariano Zambrano Segovia, Prefecto de Manabí y el Rector de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, Dr. Moisés Tacle Galárraga, firmaron un convenio interinstitucional, que cuenta con el aval del Ministerio de Relaciones Exteriores, que se ha comprometido a adquirir el financiamiento del proyecto con canje de deuda externa, por 18 millones de dólares.
La ministra de educación y Cultura, doctora Consuelo Yánez, ha comprometido su apoyo al proyecto y a lograr su desarrollo en esta provincia.
El proyecto de Tal Palo, Tal Astilla contempla desarrollar el pensamiento y la creatividad en los niños y jóvenes de las escuelas y colegios de la provincia de Manabí, mediante la aplicación de metodologías basadas en el paradigma constructivo social y la incorporación de herramientas tecnológicas en el trabajo de aula.
El proyecto busca contribuir con el mejoramiento cualitativo de la educación nacional, capacitando a los docentes en el desarrollo de proyectos pedagógicos innovadores apoyados con herramientas tecnológicas que los ayude a mejorar sus procesos de enseñanza – aprendizaje.
El Prefecto de Manabí, ingeniero Mariano Zambrano Segovia, impulsa el proyecto como política educacional, porque considera que la herramienta para el desarrollo de los pueblos está en la educación.
El proyecto de Tal Palo, Tal Astilla contempla:
Objetivos:
El proyecto de Tal Palo, Tal Astilla tiene como objetivo fundamental: