Portoviejo "Ciudad florida de arrabales lindos"
Considerado como la “Ciudad de Los Reales
Tamarindos”. En este cantón se practica
turismo urbano, rural, excursión y de aventura.
Su mayor atractivo turístico es Crucita, considerado
el lugar más idóneo para los deportes de vuelo.
En la vía hacia el cantón Pichincha, se encuentra la denominada “Ruta del Encanto”, con una serie de centros de recreación para disfrutar de la naturaleza.
Portoviejo tiene mucha historia, tradición
y gran potencial arqueológico. Al inicio de
este siglo fue descubierto una gran cantidad
de piezas arqueológicas y restos de ciudades
antiguas, en lo alto del Cerro de Hojas.
Municipio de Portoviejo: (593) 05 - 2639826 / 2651244 / 2631800 / 2639826

English
Considered as "The City of The Real Tamarinds".
In this canton is practiced: urban, rural tourism,
hiking and of adventure. Its biggest tourist
attractiveness is Crucita, considered the most
suitable place for the flight sports.
In the road toward the canton Pichincha, is the one denominated "Route of the Charm" (Ruta del Encanto), with a series of recreation centers to enjoy the nature.
Portoviejo has a lot of history, tradition and
great archaeological potential. To the
beginning of this century it was discovered
a great quantity of archaeological pieces and
rests of old cities, in the high of Cerro de Hoja.
Municipality of Portoviejo

Es la capital provincial y centro de manifestaciones políticas y culturales de Manabí. La cabecera cantonal es conocida como la ciudad de los Reales Tamarindos, porque hubo una época en que se plantaron y crecieron los más frondosos árboles de esta fruta.
Durante la época de la colonia fue centro de operaciones de los
conquistadores y posteriormente centro de movimientos emancipadores,
logrando proclamar su independencia el 18 de octubre de 1820.
En los últimos años ha experimentado una transformación urbanística, que solo ocurre en ciudades en constante progreso.
Turísticamente tiene muchos atractivos: playas, monumentos, centros
turísticos y espectáculos, que se constituyen en potenciales
generadores del turismo.
La artesanía es también una manifestación popular de esta tierra. En
Picoazá, por ejemplo, todavía se elaboran sombreros, muebles de madera;
en Riochico siguen confeccionándose las hamacas de hilo y en los
distintos hogares aún están presentes tradiciones manuales y
culinarias, como la confección de manteles bordados y preparación de
dulces y otras recetas.
Los eventos sociales y forma de vestir son diferentes, de acuerdo al nivel económico de las familias.
Asentamiento de varias culturas
Portoviejo fue asentamiento de las culturas Valdivia, Machalilla y
Chorrera, desde el período Formativo, 3.500 años antes de Cristo y 500
después de Cristo.
En el período de Desarrollo Regional, 500 años antes de Cristo y 500
después de Cristo, se asentaron las culturas Guangala, Bahía y
Jama-Coaque.
En el período de Integración, que se desarrolla en los años 500 después de Cristo y 1.500 después de Cristo.
Según Alexandra Cevallos, secretaria ejecutiva de la Cámara de Turismo,
se han encontrado vestigios de la cultura Chorrera en Riochico; en el
área donde se construyó el aeropuerto Reales Tamarindos también se
rescataron algunas piezas.
Punto estratégico de conquista
La fundación, de lo que es Portoviejo, la hizo el capitán Francisco
Pacheco, miembro del ejército de Diego de Almagro, el 12 de marzo de
1535.
La nueva ciudad, ubicada cerca de Charapotó, se llamó Villa Nueva de
San Gregorio, en homenaje a Gregorio Magno, cuyo santo se celebraba ese
día.
Con la fundación se creó una plaza, en cuyo centro se levantaba una cruz de madera y sobre ella el acta de fundación.
Dada su importancia, ese mismo año, fue elevada a una de las siete
tenencias del Corregimiento de Guayaquil, compuesta de 6 parroquias:
Montecristi, Charapotó, Pichota, Jipijapa, Picoazá y Manta. Puerto
seguro y abrigado
Villa Nueva de San Gregorio fue una de las más importantes durante los
primeros años de la conquista. Con ella los españoles establecieron un
puerto seguro y abrigado, para dar protección y abastecer a todas las
embarcaciones que viajaban desde y hacia Panamá.
La fundación, que inicialmente se realizó muy cerca del mar, facilitó los movimientos para la conquista del Reino de Quito.
En 1628, y buscando refugio para protegerse de ataques piratas, la
ciudad fue trasladada de Charapotó al lugar que ocupa actualmente.
Fueron tres los personajes que se disputaron la fundación de
Portoviejo: Pedro Puelles, Gonzalo de Olmos y Francisco Pacheco. El
último es el reconocido oficialmente como el fundador de la ciudad de
los Reales Tamarindos.
En noviembre de 1535, Gonzalo de Olmos llegó a Portoviejo y fundó la
ciudad, a cuatro leguas de la creada por Pacheco, procurando ante todo
encontrar las famosas minas de esmeraldas y otras riquezas de las que
había oído hablar.
Pacheco estuvo en la región poco menos de dos años. En lo sucesivo hubo
varias incursiones de piratas y se produjeron incendios que provocaron
que la ciudad se moviera de un lugar a otro.
Alto a nuevas fundaciones
En 1540, Portoviejo envió una carta -la segunda- al Rey de España, quejándose por el abandono de la jurisdicción.
Se pedía un alto a nuevas fundaciones de ciudades en la provincia, ya
que Portoviejo contaba solamente con unos catorce vecinos, y esto,
unido a la escasa mano de obra y tibutos de los indios de encomienda,
empobrecería notablemente a los pueblos.
Provincia de Portoviejo
En 1765 Portoviejo tenía la categoría de provincia, con una población de 5.200 habitantes.
Debido a su condición de ciudad de fundación española gozó de
privilegios; uno de ellos fue tener cabildo y ejercer el derecho de
elegir alcaldes, que no dependían de los alcaldes de Guayaquil, según
Horacio Hidrovo Peñaherrera, en su obra Postal Espiritual de Portoviejo.
El memorable 18 de octubre de 1820
El 18 de octubre de 1820, Portoviejo, en cabildo abierto, proclamó su
independencia, adhiriéndose a la transformación política de Guayaquil,
registrada el 9 de octubre de 1820.
Fue José Joaquín de Olmedo, primer gobernante civil del Ecuador, que
envió una carta con la firma de su puño y letra, en la que se declaraba
que Portoviejo había roto su yugo servil.
La importancia de Portoviejo estuvo presente desde los días de la
conquista hispana. De Portoviejo salieron para Guayaquil, y luego para
Quito, las fuerzas hispanoamericanas que llevaron el afán descubridor
hasta el río Amazonas. Orellana miró con especial atención las
perspectivas que ofrecía Portoviejo.