Santa Ana
Tiene grandes montañas y ríos, cubiertos
de caña guadua y otras plantas que convierten
a la zona en lugares armoniosos. Desde Poza Honda hasta Santa Ana, a lo largo del río, existen muchos puertos turísticos, los más concurridos son: “El Badén de la Poza” y la Playa Fluvial “La Lucha”.
Estos balnearios ofrecen recreación y descanso.
Santa Ana conserva muchos recursos forestales e hídricos. El embalse de Poza Honda, es un atractivo turístico donde se hacen paseos en pangas.
Su gastronomía es reconocida por su exquisito
sabor, en especial los caldos de gallina criolla.
Municipio de Santa Ana: (593) 05 - 2640173 / 2640274 / 2640049

English
It has big mountains and rivers, covered with
guadua cane and other plants that transform
to the area into harmonious places. From Poza Honda until Santa Ana, along of the river, many tourist ports exist, those most converged ones are: "El Baden de la Poza" and the Fluvial Beach "La Lucha". These spas offer recreation and rest.
Santa Ana conserves many forest resources and water life. The reservoir of Poza Honda,
is a tourist attractiveness where you can
go sailing in pangas (little boats).
Its gastronomy is recognized by its exquisite
flavor, especially the Creole hen broth.
Municipality of Santa Ana

Recostado a las márgenes del río Portoviejo y vigilado por las majestuosas torres de su Iglesia, Santa Ana mira con optimismo su futuro
Recostada como una sultana de oriente a las márgenes del río Portoviejo, Santa Ana marcha a la vanguardia de los demás pueblos que integran la provincia de Manabí.
Es un pueblo que pese a su potencial productivo, de donde sale una gran cantidad de productos tradicionales como el café, cacao, balsa y de ciclo corto, entre ellos el maíz, camote, yuca, tomate, no ha logrado desarrollarse en la magnitud que merece.
Santa Ana es dueña de un pasado hidalgo y otrora temerario. En esta
región se han producido exterminio de familias, como en algunos otros
cantones de la provincia.
En la zona rural aun se mantienen las viviendas de caña guadua,
mientras que en la zona urbana se hicieron a un lado para dar paso al
enquinche y actualmente a una arquitectura moderna.
Son parte de las tradiciones de este pueblo las fiestas religiosas, los
velorios. Como actividades que no mueren se encuentra el tejido de
sombreros, habilidad que la heredaron de los indígenas (cultura Manta),
que se especula también estuvo asentada en lo que hoy es Santa Ana.
Influencia de la Cultura Manta
Pese a que en Santa Ana se han encontrado vestigios cerámicos, no se
cuenta con el aval de una investigación mediante la cual se establezca
qué culturas influyeron en este territorio.
No obstante, la especulación conduce a que tribus de la cultura Manta,
que se desarrolló en las provincias de Manabí y Guayas se adentraron en
esta región montañosa.
Entre los objetos que se conservan en distintos establecimientos,
asoman sillas de piedra en forma de U con altos y bajos relieves, que
representan a seres humanos, monos y aves; láminas de piedra con bajos
relieves que representan a mujeres desnudas.
La cultura Manta se desarrolló entre los años 500 y 1.500 después de
Cristo, determinándose entonces que a la llegada de los españoles,
Santa Ana estaba poblado por tribus de dicha cultura.
Viceparroquia
Durante las primeras décadas del siglo XVIII, un punto en el centro de
la montaña sur de la provincia llamado Vuelta Larga empezó a poblarse
vertiginosamente.
Al lugar llegaron comerciantes, agricultores, ganaderos, artesanos con
sus respectivas familias. Entre los foráneos se encontraban Mariano
Cevallos, Francisco Aráuz y Pedro José Moreira.
La población fue cada vez más numerosa, el comercio se intensificó al
igual que la agricultura; y esto trajo como consecuencia la necesidad
de conseguir los elementos indispensables para el respeto social y la
administración pública.
Así lo comprendieron los pobladores, quienes consiguieron, en 1828, que
aquel caserío fuera elevado a viceparroquia civil y eclesiástica con el
nombre de Santa Ana, bajo cuyo patrocinio se puso la nueva entidad, y
fue natural que en esa época todo beneficio era esperado de la Divina
Providencia.
José María Urbina pidió la parroquialización
Según la historiadora María Alava Cedeño, Santa Ana alcanza su
parroquialización, por petición de José Urbina, quien se encontraba de
Gobernador de Manabí en 1844.
Urbina para entonces era acérrimo partidario de Juan José Flores, y por
eso pidió el 23 de marzo de 1844 que el sitio sea elevado a parroquia,
y ocurre que el Ministro ordena que se oiga al diocesano de Guayaquil,
cuya jurisdicción eclesiástica se extendía a Manabí.
Los trámites se retardaron. Urbina se convirtió en antifloreano, y la
revolución de marzo de 1845 rechaza todo lo referente al Gobierno
anterior; pero como el proyecto procedía de una persona influyente en
el nuevo régimen, Santa Ana adquiere categoría de parroquia.
.
Incendio
En 1848 se lamenta un incendio de graves consecuencias, pero el
infortunio es superado. No se detuvo el auge económico, en vista que la
riqueza de Santa Ana no se encontraba en el núcleo del poblado, sino en
el campo.
La prosperidad de Santa Ana puede ser comprendida al conocer, que el
sacrificio de ganado durante los domingos alcanzaba hasta 25 reses,
mientras que en Portoviejo apenas se faenaban 2.
¿Por qué Santa Ana?.- "En el sitio de Vuelta Larga del cantón
Portoviejo existía una pequeña Capilla dedicada a Santa Ana, la Santa
se impuso sobre Vuelta Larga y dio el nombre a la región". Esta es la
definición de Jacinto Hidalgo y Douglas Vaca, autores del libro
"Manabí: su historia y personalidades".
Elecciones.- Aplicando el Decreto Ejecutivo del 7 de julio de 1884,
previa convocatoria, se realizaron en Santa Ana y Olmedo las elecciones
de los concejales, y el 2 de agosto de 1884 prestaron juramento ante
las Juntas, los concejales: Eladio Burbano, Carlos López, Miguel
Jaramillo, Carlos A. Egas, Gil Antonio Cedeño y Pedro Melchor Aragundi.
Cantonización
La Ley fue dictada el 23 de abril de 1884 y sancionada por el Presidente de la República, José María Plácido Caamaño y Cornejo
El progreso material, comercial, social y cultural dio origen a un
movimiento que pretendía la cantonización de Santa Ana. Los visionarios
fueron Francisco de Paula Moreira, José Manuel García, Pedro José
Sierra, José Miguel Bowen, Segundo David Alvarez y Clemente Mieles.
Este grupo, aprovechando el movimiento nacional formado para derrocar
la dictadura del general Ignacio de Veintimilla y la Constitución de la
Jefatura Suprema de Manabí y Esmeraldas, a cargo del general Eloy
Alfaro, elevaron un oficio pidiendo la cantonización del lugar con el
nombre de "Bolívar".
No obstante, el general Alfaro no alcanzó a resolver la solicitud, sólo
ordenó al Ministro del Interior de su gobierno que el pedido se lo
elevara a la Convención Nacional que iba a funcionar en Quito, en
octubre de 1883.
Las sesiones se realizaron pero la cantonización no se dio en ese año,
sino al siguiente, cuando se dictó la nueva Ley de División
Territorial, en la que incorpora a Santa Ana como cantón, agregándole
la parroquia Olmedo.
La Ley fue dictada el 23 de abril de 1884 y sancionada por el
Presidente de la República, José María Plácido Caamaño y Cornejo, y esa
misma fecha queda legalmente constituido el cantón Santa Ana.
Parroquias
El cantón Santa Ana está dividido en dos parroquias urbanas: Santa Ana
y Lodana, y cuatro rurales (Ayacucho, Honorato Vásquez, La Unión y San
Pablo de Pueblo Nuevo).
Fama escrita con sangre
Valiente, enamorador, leal, alegre y soñador, así es el santanense, a
quien no le importa poner en juego su honor y fama, en una pelea de
gallos o en un desafío a muerte con machete.
Hombres y mujeres no se apartan de sus tradiciones, que van desde una fiesta religiosa hasta los más sonados bailes populares.
La fama del santanense no sólo se desprende de sus virtudes, han
influido también hechos sangrientos motivados por la venganza.
Inclusive se cuenta que la violencia ha llegado a límites intolerables,
como el exterminio entre familias.
El derramamiento de sangre llegó a ser algo natural en Santa Ana, pues
antes no había domingo que no terminara en peleas y muertes.
El ferrocarril
Llegó por primera vez a Santa Ana en 1946, según María Alava, quien
recuerda las historias que sus tíos le contaban. Con el ferrocarril
mejora substancialmente el sistema de transportación que hasta esa
época se realizaba en balsas por el río Portoviejo.
Para manejar las locomotoras fue necesario traer a negros de Jamaica,
entre los que estaban Alejandro Scott. La estación quedaba frente a la
casa de Angel Arteaga.
El nuevo medio de comunicación favoreció la exportación de los
productos tradicionales, puesto que gran cantidad de cady, naranja y
tagua se transportó en los vagones del tren. Antes esos mismos
productos viajaban en balsas.
Con el tren se hizo famosa la frase: "Jefe la maleta, estación dos
reales", que era repetida por los muchachos que ofrecían sus servicios
a los viajeros.
Industria básica para la guerra
El palo de balsa tuvo su auge con el estallido de la segunda guerra
mundial, con lo que Santa Ana tuvo un gran movimiento por poseer la
industria básica para mantener la guerra.
Es así como se creó la empresa "La Proveedora", de donde salía el palo
de balsa al puerto de Manta, y de ahí a los Estados Unidos para la
fabricación de aviones, igualmente salía el caucho, para la fabricación
de los neumáticos.
Con motivo de este negocio, el Cónsul de Estados Unidos visitó varias veces Santa Ana.